El centro de Venezuela fue sacudido el miércoles 24 de junio de 2026 por dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, los más potentes registrados en el país desde principios del siglo XX. Estos movimientos telúricos han dejado un saldo preliminar de al menos 32 personas fallecidas y 700 heridas, según reportes oficiales y el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS).
El primer sismo ocurrió a las 18:04 hora local (22:04 GMT), aproximadamente a 200 kilómetros al oeste de Caracas. Minutos después, se registró un segundo temblor de mayor intensidad, con magnitud 7,5, a 45 kilómetros del epicentro inicial. Posteriormente, se reportaron alrededor de veinte réplicas, lo que ha generado una situación de emergencia y alarma en la región.
Estos eventos sísmicos superan en magnitud a los registrados en Venezuela durante el último siglo, siendo comparables únicamente con el terremoto de magnitud 7,7 ocurrido el 29 de octubre de 1900 frente a las costas noreste del país, cerca de Caracas, que causó daños considerables.
A lo largo del siglo XX, Venezuela ha experimentado varios terremotos significativos: el 17 de enero de 1929, un sismo de 6,9 grados generó un tsunami que destruyó la ciudad de Cumaná y causó 800 muertes; el 3 de agosto de 1950, un temblor de 6,8 grados en El Tocuyo dejó cerca de un centenar de fallecidos; y el 29 de julio de 1967, un terremoto de 6,6 grados en las cercanías de Caracas provocó 245 muertos y daños materiales severos.
En fechas más recientes, el 9 de julio de 1997, un sismo de 6,9 grados afectó la costa este, especialmente Cumaná y Cariaco, con 73 muertos y miles de damnificados. En noviembre de 2015, dos terremotos de magnitud 5,1 en Mérida causaron una muerte cada uno. Durante la última década, aunque se han registrado otros sismos, ninguno ha provocado víctimas fatales ni daños materiales significativos, salvo el de agosto de 2018, que afectó edificios en Caracas y el este del país.
Finalmente, en septiembre de 2025, un enjambre sísmico en el occidente venezolano, particularmente en Zulia, contabilizó 189 eventos que dañaron viviendas e infraestructuras esenciales como hospitales, iglesias, puentes y servicios eléctricos.
Estos recientes terremotos del 24 de junio de 2026 representan un desafío para las autoridades venezolanas y la sociedad en general, que deberán enfrentar la recuperación y reconstrucción con orden y responsabilidad, valores fundamentales para preservar la estabilidad y el bienestar de las familias afectadas.

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