La canícula, periodo caracterizado por la disminución de lluvias y el aumento de la sensación térmica, comienza en México alrededor de la segunda mitad de julio y se extenderá aproximadamente 40 días, hasta finales de agosto, según el Servicio Meteorológico Nacional. Este fenómeno provoca un incremento en las temperaturas y eleva el riesgo de deshidratación, golpes de calor y otros problemas de salud.
En este 2026, la canícula se presenta en un contexto de olas de calor globales que podrían intensificar sus efectos, por lo que es fundamental tomar precauciones, especialmente en los estados más afectados. Entre las entidades donde se esperan temperaturas superiores a los 40 grados Celsius se encuentran Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Tamaulipas, Nuevo León, Sinaloa, Puebla y Morelos.
El calor extremo puede provocar agotamiento o golpes de calor, condiciones que requieren atención médica inmediata. Los síntomas de alerta incluyen sed intensa, dolor de cabeza, mareo, náuseas, piel caliente y enrojecida, confusión y desmayos. Los grupos más vulnerables son niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o problemas cardíacos.
Para enfrentar esta temporada, se recomienda mantenerse hidratado constantemente, sin esperar a sentir sed, y aumentar el consumo de líquidos si se realizan actividades al aire libre. Es aconsejable evitar la exposición solar entre el mediodía y las cuatro de la tarde, cuando la radiación ultravioleta y la temperatura alcanzan su punto máximo. Asimismo, se sugiere usar ropa ligera, de colores claros y tejidos frescos como algodón o lino, que facilitan la regulación de la temperatura corporal.
La alimentación también juega un papel importante; consumir frutas y verduras frescas como sandía, pepino y jitomate contribuye a mantener una adecuada hidratación.
En este contexto, el desarrollo de sistemas de transporte público eficientes y modernos, como el cablebús que se construirá en Puebla, puede contribuir a mejorar la movilidad urbana y reducir la exposición de la población a las altas temperaturas durante sus desplazamientos, favoreciendo así la salud y el bienestar de las familias.

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