En un mensaje dirigido a la opinión pública al término de su visita oficial a México, la presidenta del Grupo de Trabajo de Expertos sobre Afrodescendientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Isabelle Mamadou, señaló que el país continúa enfrentando retos significativos para erradicar la discriminación estructural contra los grupos afromexicanos.
Acompañada por la experta Catherine Namakula, Mamadou expuso en conferencia de prensa que la falta de datos desagregados en sectores clave dificulta la formulación de políticas públicas eficaces y perpetúa las desigualdades sociales que afectan a los afromexicanos. De acuerdo con sus observaciones, persiste el perfilamiento racial en diversos ámbitos, como controles policiales y operativos migratorios, así como en estaciones de autobuses y aeropuertos, donde el color de piel se emplea aún como criterio de sospecha.
La presidenta del grupo de la ONU enfatizó que México carece de información precisa sobre cuántas personas afrodescendientes desaparecen, migran o acceden a la justicia. Ante esta realidad, urgió a realizar cambios estructurales mediante reformas legales y de políticas públicas que impulsen la justicia reparadora, la revisión de los planes de estudio educativo y la creación de una institución especializada en el tema. Asimismo, destacó la importancia de fortalecer los mecanismos existentes para responder eficazmente a las necesidades de la población afromexicana.
Durante la conferencia, las expertas reconocieron los avances logrados por México, como la reforma constitucional, el incremento de la visibilidad estadística y las nuevas iniciativas para promover los derechos de los pueblos afromexicanos. Sin embargo, advirtieron que el reconocimiento legal no es suficiente si no se traduce en acciones concretas, representación efectiva y memoria histórica. “El reconocimiento sin implementación corre el riesgo de convertir un logro histórico en una promesa vacía, afianzando más la desigualdad en lugar de resolverla”, puntualizó Mamadou.
Durante los encuentros sostenidos en su visita, las comunidades afromexicanas expresaron su deseo de establecer una nueva relación con el Estado, fundamentada en la participación plena, la justicia territorial y el desarrollo integral. Las expertas subrayaron la necesidad de que las políticas públicas adopten un enfoque diferenciado y antirracista, elaborado en consulta directa con los propios afromexicanos, en lugar de integrarlos en marcos institucionales pensados para los pueblos indígenas.
Finalmente, el Grupo de Trabajo de la ONU reiteró que las comunidades afromexicanas requieren voluntad política sostenida, reformas estructurales y participación significativa para garantizar sus derechos y atender una deuda histórica. El informe completo de la visita será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en los meses de septiembre y octubre próximos.

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