El Tribunal del Distrito Oeste de Seúl dictó el pasado 8 de mayo una sentencia contra una mujer brasileña por acosar a Jung Kook, miembro de la popular banda de K-pop BTS. La acusada fue condenada por violar la ley contra el acoso y por allanamiento de morada, tras intentar ingresar a la residencia del cantante y tocar el timbre de su domicilio en más de 130 ocasiones.
Durante diciembre del año anterior, la mujer visitó la casa del artista en 22 ocasiones y aprovechó una entrega a domicilio para intentar entrar a la propiedad. En un solo día, llegó a tocar el timbre hasta 133 veces y dejó cartas y objetos en los alrededores de la vivienda.
A pesar de haber sido arrestada, la acusada continuó con sus intentos de acercamiento en enero, lo que llevó a las autoridades surcoreanas a emitir una orden de restricción que le prohibía acercarse a menos de 100 metros del cantante o su domicilio.
Finalmente, el tribunal impuso una pena de un año de prisión suspendida, con un periodo de prueba de dos años, durante el cual la mujer deberá evitar cualquier conducta delictiva para no cumplir la condena en prisión. La sentencia también consideró los tres meses que la acusada ya pasó detenida y descartó el riesgo de reincidencia, dado que será expulsada definitivamente de Corea del Sur una vez que la resolución sea firme.
El tribunal señaló que la conducta de la mujer fue motivada por una obsesión romántica sin intención de causar daño físico y destacó que en ningún momento logró ingresar a la vivienda del artista.
Este caso se suma a otros incidentes similares relacionados con fanáticas del grupo surcoreano, como el registrado en junio del año pasado, cuando una mujer china fue arrestada tras intentar entrar en la casa de Jung Kook.
La protección de la privacidad y seguridad de figuras públicas es un asunto que requiere atención y medidas firmes, en un contexto donde la admiración puede cruzar límites que afectan el orden y la tranquilidad familiar.

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