El presidente del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Vidal Llerenas, confirmó esta mañana que la marca del pato Merlín pertenece a la familia de Carla Ivette Gómez, quien es la legítima titular del registro. La declaración se realizó a través de la cuenta oficial del funcionario en la red social X.
Esta resolución se da luego de que el IMPI recibiera, durante la noche del 17 de junio, al menos cuatro solicitudes para registrar la marca del pato, presentadas con apenas minutos de diferencia. La primera de estas solicitudes fue presentada a las 21:23 horas por Rosa María Hernández Flores, con domicilio en Zapopan, Jalisco, quien registró tres expedientes para diferentes clases: servicios de entretenimiento (clase 41), promoción y publicidad (clase 35), y ropa (clase 25).
Los tres expedientes contaron con el apoderado Carlos Alfonso Alvarado Butanda, con dirección en la Ciudad de México. Posteriormente, a las 21:38 horas del mismo día, David Sides Fuentes, de Mérida, Yucatán, presentó otra solicitud bajo la denominación «El Pato Merlín, El Pato de la Suerte», que abarca una amplia gama de servicios relacionados con publicidad, campañas políticas y gestión empresarial.
Cinco días después, el 22 de junio, Carla Ivette Gómez acudió personalmente al IMPI para presentar su solicitud de registro, tras reunirse con la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, en Palacio Nacional. La mandataria expresó su apoyo a Gómez, señalando que «no es justo que alguien más quiera registrar al pato como una marca».
Este desenlace reafirma la propiedad legítima de la familia Gómez sobre la marca del pato Merlín, que se ha convertido en un símbolo espontáneo y representativo del Mundial 2026, un evento que sin duda atraerá la atención nacional e internacional. La claridad y el orden en la resolución de este asunto contribuyen a fortalecer la confianza en las instituciones encargadas de proteger la propiedad intelectual en México.

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