Carla Gómez, conocida como la mamá del famoso pato Merlín, informó que su familia y equipo legal avanzan en el trámite para registrar oficialmente la imagen del ave que se ha convertido en un símbolo no oficial de la afición mexicana durante el Mundial 2026. Esta acción tiene como objetivo impedir el uso no autorizado y el lucro con la figura del pato, que ha ganado gran popularidad en redes sociales y eventos públicos.
El pato Merlín, reconocido por vestir la camiseta de la Selección Mexicana, ha recorrido las calles del Centro Histórico y el FIFA Fan Fest, conquistando a millones con su carisma. Videos que muestran al pato acompañado de Carla y su hijo Christian se han viralizado, consolidándolo como un fenómeno del torneo.
Carla Gómez expresó su preocupación por el aprovechamiento comercial que terceros han intentado hacer con la imagen de Merlín, sin que la familia haya autorizado ni recibido beneficio alguno. “Siento que están sacando provecho, digo sinceramente están sacando provecho de una familia que lo único que está haciendo es trabajar día con día, y que Merlín no lo estábamos comercializando ni nada y no se me hace justo que hagan eso las otras empresas”, señaló.
Ante esta situación, la familia ha decidido tomar medidas legales para proteger los derechos sobre la imagen del pato. “Sí, ya se está trabajando para que ya no utilicen la imagen de Merlín”, confirmó Carla Gómez.
Este esfuerzo legal coincide con el momento de mayor popularidad del pato Merlín en el Mundial 2026, donde se ha convertido en un ícono de la pasión mexicana. La FIFA incluso ha mostrado interés en este fenómeno, mientras que en redes sociales los hashtags #PatoMerlin y #MerlinMundial reflejan el cariño y apoyo de los aficionados.
Usuarios en redes han valorado positivamente la iniciativa de registrar la imagen, considerándola un paso necesario para garantizar que cualquier uso futuro beneficie directamente a la familia y al cuidado del pato. Mientras tanto, Merlín continúa siendo una figura entrañable que anima a los seguidores del fútbol en la Ciudad de México y en el Mundial.
Este caso es un ejemplo del ingenio y la calidez con que los mexicanos adoptan símbolos espontáneos que representan unidad y alegría, valores que la familia Gómez busca preservar mediante la protección legal de su mascota.

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